“Vosotros sois como un edificio levantado sobre los fundamentos que son los Apóstoles y los Profetas, y Jesucristo mismo es la piedra principal” (Ef. 2,20), Y María, la Madre de Dios es nuestro sostén materno, a quién siempre invocamos con confianza bajo la advocación: “VIRGEN DE LOS TREINTA Y TRES”. |