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SI O NO

El Evangelio de este domingo nos cuenta el relato de un padre que tenía dos hijos a los cuales les pide que vayan a trabajar a su viña. El primero dice no, pero luego recapacita y va, el segundo dice que sí pero no va. (Mateo 21,28). 


Leyendo este texto, se me vino a la mente la pregunta que en uno de mis viajes me hizo una azafata: “¿Deseas cenar”? Yo le pregunté: ¿Cuáles son las opciones? A lo que ella me respondió: “Sí o no, esas son las opciones”.

Tenemos el poder de elegir. Uno siempre puede convertirse en un SI. Sus mentes y sus corazones no cambiaron ante el mensaje de Jesús. Jesús fue para ellos una decepción, no era su Mesías.

El primer hijo representa a los recaudadores de impuestos y prostitutas, gente sencilla y sin pretensiones intelectuales… Sus vidas aparentemente eran un NO. El segundo hijo de la parábola está representado por los ancianos, los sacerdotes, los escribas, los conocedores de las Escrituras. Sus vidas, aparentemente eran un SÍ.

Juan el Bautista predicó la conversión, es decir, la opción por el Sí a Jesús. Pero algunos prefirieron decir NO. ¿Por qué? Porque es duro cargar la cruz, es duro amar a los enemigos, es duro perdonar siempre, es duro orar por los que nos persiguen, no es sencillo hacer siempre el bien.

El Evangelio de hoy nos invita a vivir en el SÍ, en una obediencia no de palabras y sí en acción. Si decimos sí a Dios amor, debemos decir no al rechazo a los hermanos, a los que no nos caen bien. Si decirnos sí al perdón ofrecido en la cruz, debemos decir no al deseo de venganza. Si decimos sí al Dios de la vida, debemos decir no a todo lo que mata la vida y la felicidad. Si decirnos sí a la invitación que Dios nos hace a ir a trabajar en su iglesia, debemos decir no a la pereza y a la comodidad.

Sí y No, las dos palabras más poderosas e importantes que podemos decir. Dios dice sí a sus hijos, a todos. El privilegio del pecador es poder cambia, poder decir sí.

Hoy celebramos en todo el país el día nacional de la Biblia, de la Palabra de Dios. Y el Evangelio de hoy nos presenta la síntesis de toda la Sagrada Escritura. O le decimos SÍ a Dios, con todas las consecuencias y le decirnos NO, igualmente con sus consecuencias. La Palabra de Dios nos desafía a dar un SÍ, sin medias tintas. Un sí radical. La Palabra de Dios sólo hace su obra en nosotros cuando somos consecuentes y perseverantes en el SÍ que a Ella le damos.

¡FELIZ DÍA DE LA BIBLIA!

Pbro. César Buitrago.

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